"Vivimos actualmente tiempos sombríos, de mucho odio, ausencia de refinamiento, y especialmente de falta de amor. La historia no es rectilínea ni la propia evolución del universo lo es. Pasa del orden al desorden, de lo sim-bólico a lo dia-bólico , de las sombras a la luz, de las negatividades de la vida a las excelencias de la vida...
Tales antítesis no son deformaciones de la realidad, sino la condición de todas las cosas. En el ámbito humano decimos que así es la condición humana. Es decir, hay momentos en que predomina el orden, la armonía social, la convivencia inclusiva. En otros predomina la dimensión de muerte, de odio y de desgarro"... Obsérvese que las dos realidades vienen siempre juntas y están simultáneamente presentes en todos los momentos y circunstancias".
Y en estos tiempos sale nuestro programa, este programa de las Madres, en tiempos de una pandemia acosante y desgarradora para muchas familias que con dolor viven la partida de un ser querido, pero también tiempos de sombras, de negatividades, en definitiva de "odio visceral" de la derecha opositora que necesita los fracasos de un gobierno que se esmera en tomar decisiones políticas y económicas acertadas en este tiempo crítico que transcurre.
Dos realidades que conviven: el esfuerzo infatigable de las personas que se ocupan del Estado protegiendo la vida y la dimensión de muerte de los opositores amparados en la "dimensión de desorden" que reflejan la mayoría de los medios de comunicación porque lo más importante es crear la sensación de que todo está mal: la económica, la inseguridad, el sistema sanitario que en algún momento se pondrá crítico y finalmente llegará el fracaso del gobierno. Estas son las tensiones que permanentemente existen en la historia de los pueblos.
Y quiero volver al artículo de Boff cuando dice:
"En los momentos dolorosos que estamos viviendo y sufriendo, tenemos que rescatar lo más importante que verdaderamente nos humaniza: el simple amor... Sin él nada de grande, de memorable ni de heroico ha sido construido en la historia".
Testimonios de las ciencias de la vida, del arte y de la poesía refuerzan lo que proclaman las religiones".
Luego lo cita a Vincent van Gogh en una carta a su hermano Théo: «Hay que amar para trabajar y volverse un artista … el amor es la más poderosa de todas las fuerzas». También recuerda a James Watson, que con Francis Crick descodificó en 1953 la doble hélice del código genético que escribió: «El amor pertenece a la esencia de nuestra humanidad. El amor, ese impulso que nos hace cuidar del otro";y a "Paulo Freire ,que nos dejó la misión de forjar una sociedad donde no sea tan difícil el amor. Educar, decía él, es un acto de amor".
Es esta la grandeza del "simple amor" la que tuvieron nuestros hijos y nuestras hijas para convertirse en revolucionarios. Es ésta la dimensión de "simple amor" que salimos las Madres a defender la vida. Es con este amor, simple, que nos gobernaron Néstor y Cristina y es con este simple amor que defenderemos este proyecto nacional y popular que nos gobierna.
Porque como dice Leonardo Boff al final de su artículo:
"El sistema mundial capitalista y neoliberal no ama a las personas. Ama el dinero y los bienes materiales; ama la fuerza de trabajo del obrero, sus músculos, su saber, su producción y su capacidad de consumir. Pero no ama gratuitamente a las personas como personas, portadoras de dignidad y de valor. Lo que nos está salvando en este momento de irrupción de la Covid-19 son, exactamente, los valores que el capitalismo niega.


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