Un fibroso drama que se vale del realismo sensorial

Por Pedro Arturo Gómez. SOUND OF METAL. Dirección: Darius Marder. Guion: Darius Marder, Abraham Marder. Música: Nicolas Becker, Abraham Marder. Fotografía: Daniel Bouquet. Reparto: Riz Ahmed, Olivia Cooke, Paul Raci, Mathieu Amalric, Tom Kemp, Bill Thorpe, William Xifaras, David Arthur Sousa, Michael Tow, Marisa Defranco, Lauren Ridloff, Jamie Ghazarian, Chris Perfetti, Hillary Baack, Chelsea Bond.

La “otra” película con enfermedad de la temporada (además de The Father) es un fibroso drama que se vale del realismo sensorial y de la reconcentrada potencia actoral de Riz Ahmed, para narrar la historia de Ruben, un baterista metalero en proceso de superar sus drogadicciones que de pronto se queda sordo. El alud de silencio y de jirones sonoros que súbitamente cae sobre Ruben es descripto por una portentosa edición de sonido, que recrea tanto el apagón auditivo, como las rechinantes distorsiones producidas por el implante cloquear al que recurre el personaje. Pero el verdadero núcleo de sentido donde inserta su nervio la vibrante actuación de Ahmed, es el de un mundo de vida personal cuyo eje se disloca, lo cual precipita una encrucijada donde se juegan no sólo experiencias fundamentales como el amor de pareja, la vocación artística y la comunicación, sino también el vínculo con la existencia cotidiana misma y sus estímulos. Es así que esta película es –con austera precisión- menos sobre los estragos de un padecimiento de salud, y más sobre los mundos que caen y aquellos que se levantan como consecuencia de las decisiones tomadas en los momentos de abismo. A veces, el mejor sonido es la música del silencio.

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