Deben recaer duras sanciones para quienes promovieron un acto de sedición política


Por Daniel Yepes, profesor Adjunto de Historia de la Educación y de la Pedagogía, en la Facultad de Filosofía de la UNT, además de investigador.

Respecto al tema de ayer, mi percepción es la siguiente:

A mi me parece una jugada política a medias, si no existen sanciones ejemplificadoras. Si, todo bien desde ese lugar. Pero no todo debe ser "amabilidad" y buenos modales con esa banda siniestra que es la "maldita bonaerense". En este tipo de situaciones, la lucha política aconseja porque es pedagógico, combinar el diálogo y la argumentación con la sentencia "A Dios rogando y con el mazo dando". Con ello quiero decir que -más allá de la respuesta política al problema- también deben recaer duras sanciones para quienes promovieron un claro acto de sedición política y apriete a la figura presidencial, al mejor estilo de esa dolosa corporación. No deben estar ausentes los sumarios administrativos por la utilización de patrulleros, uniformes, armas, tecnología y toda la infraestructura material de la fuerza, al servicio de cuestionables "fines particulares" y "gremiales", por una parte. Y, por otra, tampoco deben estar ausentes las sanciones legales y laborales al personal complotado en esa aventura golpista, bien al estilo de "golpe blando", en total complicidad con la otra banda de mafiosos y ladrones que empobrecieron y endeudaron este país, compuesta por esa entente delictiva denominada "Cambiemos".

Todo eso tiene que ser investigado y sancionado. De lo contrario, todo lo que se haga después corre el riesgo de convertirse en sarasa, donde siempre terminamos haciendo el papel de "buenitos", "civilizados" y excelsos ponedores de la otra mejilla, mientras los enemigos de la Patria sólo piensan en destruirte y derrocarte, en cuanto se les presente la primera oportunidad. Vuelo a decir: "A Dios rogando y con el mazo dando".

Otra cosa: Es un imperativo de la hora de desarmar y desarticular esa "fuerza", que conlleva en su ADN la peor de las historias y tradiciones golpistas. No se puede seguir teniendo a 90.000 sujetos -la mayoría de la peor calaña- sino es conducida, en primer lugar, por un cuadro de oficiales eficientes, capaces y limpios, formados ideológicamente en una "tradición" policial totalmente opuesta a la actual. Una formación democrática, republicana, nacional, popular y fundada en el concepto de que los primeros a proteger son los más débiles y vulnerables de la sociedad. Y en segundo lugar, también ha llegado la hora de descentralizarla, dividiéndola en policías de partidos. Esto es de la Matanza, Quilmes, Lomas, etc., a efectos de neutralizar la peligrosidad de su accionar.

Luego y creo que es un gran tema para debatir, es fundamental modificar el paradigma de "seguridad represiva", que nos impusieron los profetas del odio (y del mercado) y hora de comenzar a debatir y construir -en serio- un paradigma alternativo de seguridad comunitaria, en el cual estas fuerzas cumplan un papel auxiliar y secundario, en el marco del concepto de "Comunidad Organizada".
Todo un tema. A seguir reflexionando, cuidándonos y militando la cuarentena.
Abrazo, saludos y estaré atento a los comentarios.

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