El Tucumanazo y el Cordobazo cambiaron la relaciĂ³n de fuerzas entre el bloque de poder y los sectores populares a favor de estos Ăºltimos y abrieron un nuevo ciclo polĂtico y social en el paĂs.
El Tucumanazo fue la manifestaciĂ³n, en las calles de nuestra ciudad, de la alianza entre vastos sectores de las clases medias y otros sectores populares que respondĂan a tradiciones polĂticas y culturales distintas. El proceso de confluencia de estos sectores populares comenzĂ³ tras el golpe militar de 1955, que supuso la exclusiĂ³n de la legalidad polĂtica del peronismo, y se consolidĂ³ tras el derrocamiento del presidente radical Ilia, cuando vastos sectores de la clase media vieron tambiĂ©n conculcados sus derechos. Se dio entonces una confluencia objetiva entre los trabajadores, en su mayorĂa peronistas y los sectores medios urbanos (estudiantes, docentes, artistas, intelectuales) sometidos todos a un mismo poder dictatorial. Esa poderosa alianza polĂtica y social, bĂ¡sicamente anti dictatorial y con el socialismo como horizonte de Ă©poca, se expresĂ³ en ese momento a travĂ©s de la consigna “Obreros-estudiantes, unidos adelante” que coreaban los manifestantes. La formidable marea popular de aquellos años hizo retroceder a la dictadura de Lanusse y la obligĂ³ a llamar a elecciones. Sin embargo, no mucho despuĂ©s, el proceso revolucionario abierto encontrarĂa su punto de quiebre definitivo con el sangriento golpe de Estado de marzo del ’76.
Hoy, el Tucumanazo, al igual que el Cordobazo, ha quedado demasiado lejos en la experiencia de las nuevas generaciones. Se trata de acontecimientos pertenecientes a configuraciones polĂtico-sociales histĂ³ricamente muy distantes que es necesario recuperar a travĂ©s de la memoria, la investigaciĂ³n y el anĂ¡lisis. Hay que tener en cuenta que a los jĂ³venes de aquel entonces el 17 de Octubre del ‘45 les parecĂa algo muy remoto, casi la “prehistoria”, y habĂan pasado sĂ³lo 25 años.
Sin embargo, hay un legado de aquellas puebladas. Ese legado no es otro que la inĂ©dita confluencia polĂtica y social que inauguraron entre las clases medias urbanas y el movimiento obrero. AllĂ reside quizĂ¡s la clave para transformar la Argentina.
Cuarenta y un años despuĂ©s los fuegos del Tucumanazo arden todavĂa en el corazĂ³n y la memoria.


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