Dr. Hugo Rafael Fernández, decano de la Facultad de CSNat UNT: Ecosistemas acuáticos y la Gobernabilidad del agua

Por el Dr. Hugo Rafael Fernández. Se ha dicho que varios ODS tienen relación con el agua, además del sexto, que es explicito, y desde ese objetivo quiero hacer algunas reflexiones. Como alguien que trabaja en limnología (estudio de la ecología de las aguas epicontinentales) mi relación con el agua tiene que ver con ella como medio, el medio acuático. Allí se desarrolla una intensa diversidad biótica que estudiamos en variados ecosistemas acuáticos. Son tantos que no terminan aún de describirse todos, porque el agua, siempre que se acumule, alberga alguna forma de vida (por ello la buscamos fuera de nuestro planeta también). Los ecosistemas acuáticos, entonces, son los proveedores del agua que consumimos. Brindan un servicio ecosistémico al ser humano. Esa es nuestra perspectiva de ecólogos. Nos proveemos de agua, que tomamos (literalmente) de los sistemas acuáticos que obviamente, necesitan esa misma agua para existir. En este punto aclaremos que para la gestores-proveedores de agua no solo la cantidad es importante, sino la calidad también lo es: cuanto mejor sea su calidad inicial menor será su costo después, para cumplir con el sexto ODS.

La mirada de servicio ecosistémico, esta engarzada con las necesidades de bienestar humano. Estamos ante un cambio de paradigma: El agua en un ecosistema no debe mirarse como un recurso que el hombre puede explotar como quiere y cuando quiere. Las definiciones de servicio ecosistémico son diversas, pero conceptualmente nos da un modo de cuantificar (los números siempre ayudan a entendernos) a planificar y manejar los beneficios que provee un ecosistema. Claro que esta tarea no es tan fácil cuando involucra un sistema que es además el medio para la vida de los organismos acuáticos, ya lo dijimos, que interactúan entre sí y con el sistema abiótico. Generan así, no pocas veces, otras funciones ecosistémicas que también son otros servicios ecosistémicos, fijación de carbono, por ejemplo.

Como es dable imaginar, todo esto nos lleva finalmente a la política pública alrededor del agua. ¿Cómo decidimos que hacer con su manejo? La respuesta es la gobernabilidad del agua. Definida como un conjunto de leyes, normativas, e instituciones más todas las políticas y acciones del gobierno con las actividades locales, incluyendo a las fuerzas del sector privado y de la sociedad civil (modificado de Peter Rogers y Alan W Hall para Global Water Partnership). Queda claro entonces que, a pesar de las propuestas desde lo económico y técnico, la fuerza impulsora aquí es la política.

De este modo tenemos conceptos y propuestas novedosas en política y ambiente, que no deben ser tomadas sectorialmente ya que solo juntas pueden llevarnos a un desarrollo sustentable nacional. Por lo tanto, para completar este cuadro, para un manejo integrado del agua, debemos incluir a la ciencia (básica y ambiental por ej.) como campo capacitado para señalar y predecir las disponibilidades del servicio ecosistémico acuático. Es el único camino para una gestión inteligente es decir hacia una gobernabilidad efectiva del agua.

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