El medio físico de la sierra de San Javier: su geología y procesos erosivos

Por Elvira Y. Guido para el Capitulo 2 de "Historia natural de las Yungas de Tafí Viejo" de Ediciones Tafí Viejo. El territorio, realidad geográfica donde se desarrollan las actividades productivas, tiene una base natural: el medio físico, que viene a ser la expresión sinónima de territorio, procesos y recursos naturales. Constituye el soporte de actividades, la fuente de los recursos naturales y el receptor de residuos o productos no deseados. Se define como el sistema formado por los elementos del ambiente natural, en su situación actual y los procesos que los relacionan. El medio físico es ante todo una realidad geológica constituida por materiales, formas y elementos, condicionante y condicionado por factores climáticos y biológicos» (Gómez Orea, 1994).

El conocimiento, análisis, localización y evaluación de las características geológicas de la ladera y piedemonte oriental de la sierra de San Javier constituye una herramienta esencial en la gestión ambiental. La sierra de San Javier (incluyendo su extensión austral, el Yerba Huasi) se ubica alrededor de 15 km al oeste de San Miguel de Tucumán. Constituye una unidad orográfica de orientación regional norte-sur que abarca parte de los departamentos de Tafí Viejo, Yerba Buena y Lules. Limita al norte con el río Tapia, al sur con el río Colorado, al oeste con el valle de La Sala y al este con el piedemonte tucumano. La sierra de San Javier ocupa una superficie de 170 km2, tiene una longitud aproximada de 30 km y un ancho de alrededor 10 km.

La zona de estudio a la que nos referiremos con mayor detalle corresponde a la ladera y piedemonte oriental de la sierra de San Javier, en donde se localiza la ciudad de Tafí Viejo.
 
Las mayores alturas de la sierra corresponden a las cumbres del Taficillo con casi 1.900 msnm, en el extremo septentrional de nuestra área de estudio. En la zona central, en la «Puerta de San Javier», las alturas descienden a 1.250 msnm  y en el sector sur, en los Altos de Villa Nougués, se llega a los 1.450 msnm.

¿Cuáles son las principales características geológicas y procesos erosivos de la sierra de San Javier?

La aparente estabilidad de la sierra de San Javier es una creencia sólo afirmada por quienes la observan desde lejos o por quienes desconocen los procesos geológicos que se desarrollan en ella y están a menudo «ocultos» para la mayoría de las personas.

La sierra de San Javier, al igual que otras sierras y montañas de la provincia, se encuentra en un severo desequilibrio ambiental, resultado de sus frágiles condiciones naturales y potenciadas por acciones erosivas, sean de origen natural o por la acción humana.

Foto 01

Las principales características geológicas y procesos erosivos que merecen destacarse son las siguientes:
  • Presencia de un sustrato rocoso constituido por rocas metamórficas, denominadas pizarras y filitas, de colores grises, verdosos y azulados que se disponen en forma de capas o planos paralelos entre sí. Estas rocas se formaron a muy altas temperaturas, entre 200 y 400 °C, hace muchos años (entre 500 y 4.600 millones de años). La densa cobertura vegetal que se encuentra en la sierra dificulta en gran medida su visión. La mayoría de las veces se las puede observar en los taludes de la ruta provincial N° 338 que recorre la sierra. En algunos sectores, las rocas se encuentran bien conservadas (foto 1), sin embargo en otros lugares sea por estar expuestas a las inclemencias climáticas o a la acción de la vegetación, estas rocas están fracturadas y muy alteradas (meteorizadas) lo que las vuelve inestables y fácilmente expuestas a procesos de erosión y transporte (foto 2). 
Foto 02
  • Existencia al noroeste de la ciudad de Tafí Viejo y en la parte alta del arroyo Las Conchas (quebrada del Funicular), de sedimentos arcillosos rojizos, con abundante concreciones calcáreas y materiales carbonáticos (foto 3). Son importantes por sus especiales características de expansividad y contracción, lo que los vuelve muy inestables ante la presencia de agua
  •  En el piedemonte oriental de la sierra de San Javier, desde el río Lules hacia el norte, hasta Tafí Viejo, se ubican un conjunto de lomadas de escasa altura, alineadas en forma meridional al cordón montañoso: lomadas de La Rinconada, lomas de Imbaud y lomas de Taficillo. Su núcleo está constituido por sedimentos de granulometría media a fina (limolitas, areniscas y arcilitas) de colores variados (blancos, amarillos, verdes, rojos y pardos) y con presencia de bancos de yeso (foto 4).
  • La inclinación de las rocas metamórficas a favor de la pendiente facilita el deslizamiento de potentes bloques rocosos ladera abajo. l Grandes espesores de materiales superficiales, algunos fácilmente removibles, son incorporados a los cauces cuando se desestabilizan las laderas.
Foto 03

Foto 04

Foto 05
  •  Delgada cubierta de suelo (suelos someros), en algunos casos insuficiente para soportar y sostener la densa cobertura vegetal, característica de la ecorregión de Yungas.
  • Existencia de elevadas pendientes que favorecen el escurrimiento del agua, inhiben la infiltración y aceleran los procesos erosivos. El material de las laderas, a menudo junto con árboles, se movilizan y se desploman y afectan muchas veces a la ruta 338 (Foto 5).
  • Intensa acción de la rizoclastía proceso por el cual las raíces de los árboles penetran entre las fisuras de las rocas, favorecen la rotura de las mismas y la generación de procesos de erosión pendiente abajo (Foto 6).
  • Estacionalidad de las precipitaciones y elevada torrencialidad de los cursos fluviales que recorren la sierra de San Javier. La gran capacidad erosiva y de transporte de los ríos y arroyos se evidencia en el tamaño de los bloques y gravas que se encuentran en los lechos (Foto 7). Muchas veces los árboles caídos desde las laderas son arrastrados y destruidos por el elevado poder erosivo y caudal de estos cursos.
  • Los cursos fluviales que llegan al piedemonte oriental de la sierra de San Javier transportan importantes volúmenes de sedimentos y agua. Algunos de ellos son canalizados y recorren áreas urbanas (Tafí Viejo) y zonas de cultivos.
  • El cambio de pendiente (sierra-piedemonte) favorece que en algunos ríos y arroyos se produzca deposición de los sedimentos que transportan (sedimentación). Este escenario puede ser negativo y hablamos de riesgo de sedimentación cuando la deposición se produce en las áreas urbanas y pone en peligro la vida de las personas y sus patrimonios.
  • Las áreas de cultivo, además del riesgo de sedimentación, también están sometidas a riesgo de erosión de suelos con formación de surcos, cárcavas y barrancos; algunos de grandes dimensiones, lo cual afecta la economía y el desarrollo productivo de la región. Algunas zonas muestran alta densidad de líneas de escurrimiento.
  • Otros cursos fluviales tienen tal poder erosivo que producen severos procesos de erosión fluvial, con descalce y desplome de sus barrancas. La población cercana a estos ríos y arroyos está expuesta a riesgos de inundación y de erosión y deslizamientos de sus barrancas, como en el caso de los vecinos del barrio Calpini (Foto 8).
  • Los suelos del piedemonte oriental y de la llanura tucumana están compuestos por un sedimento muy particular denominado loess. Este material se caracteriza por ser de granulometría muy fina (limosa), tener baja cohesión y baja resistencia a la erosión, lo cual lo convierte de elevada susceptibilidad a la erosión. Cuando estos suelos se saturan de agua, pierden capacidad de soporte y las construcciones que sobre ellos se encuentran, pueden asentarse y posteriormente desplomarse. Por el contrario, cuando están secos tienen una alta resistencia a deslizamientos y/o asentamientos, razón por la cual es prioritario protegerlos de la humedad.
Foto 06

Foto 07

Foto 08
La elevada susceptibilidad erosiva de los suelos loéssicos se observa claramente en la destrucción de los canales de drenaje que recorren las ciudades de Tafí Viejo y San Miguel de Tucumán. A menudo la infiltración constante entre las paredes y pisos de los canales no es detectada a tiempo, lo que provoca la erosión del material loéssico y con ello la pérdida de la capacidad de soporte de los bordes del conducto. Con episodios de fuertes precipitaciones e incrementos de la capacidad de transporte de volúmenes líquidos y sólidos, las paredes del canal pierden estabilidad y se desploman. El agua transportada por el canal puede desbordar e inundar áreas vecinas con el consiguiente riesgo para la población cercana. Ejemplos de esta situación son los que se visualizan en el canal Cainzo-Las Piedras (Foto 9) y en el canal Sur (Foto 10).


Foto 09

Foto 10
En conclusión, la sierra de San Javier y su piedemonte oriental constituyen un área de elevada fragilidad ambiental, en respuesta a factores de origen natural, los que son acelerados y/o potenciados por la acción humana.

La zona se caracteriza por la existencia de dos unidades geomorfológicas con características litológicas, procesos erosivos y riesgos geológicos particulares.

La sierra de San Javier se presenta como una unidad orográfica con rocas y sedimentos meteorizados, fuerte desnivel, recorrida por cursos fluviales de elevada torrencialidad y existencia de suelos someros. Predominan deslizamientos, desplomes y procesos de erosión fluvial.

El piedemonte se caracteriza por su menor pendiente, por suelos loéssicos de elevada susceptibilidad a la erosión, por abundantes líneas de escurrimiento (surcos, cárcavas y barrancos) y por intensos procesos de erosión fluvial. Los principales riesgos son de inundación, sedimentación y erosión de suelos.

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