Buen vivir en tiempos de pandemia


Diego Frías: fotógrafo – Integrante de la Asociación Civil Pro Eco (grupo ecologista)
Hace un tiempo ya, que resuena como un canto de distintas voces el término Buen Vivir, quizás para muches como una manera de definir cuál es el camino, la hoja de ruta, el final de un recorrido, sobre como transitar nuestras existencias tanto en comunidades como en experiencias personales. ¿Y qué es el buen vivir? ¿Qué significado puede tener en nuestras vidas? ¿Porque se levantan estas banderas  como un signo de unión e igualdad?

Estos principios que aprendemos en tiempos de resistencias, cuando compartimos con comunidades ancestrales o con quienes acogen esta manera de pararse frente al mundo, no es más que conocer, vivir la experiencia de quienes no rompen el equilibrio de naturaleza y tener conocimiento  e información de quienes se apropian selectivamente de ella y la severidad de la disrupción humana sobre el planeta, de tal magnitud que lo han llevado a otro momento de su ciclo vital.

Eventualmente estaríamos, luego de esta pandemia que atravesamos ante las puertas de una nueva normalidad o por lo menos con la iniciativa de un cambio de nuestros comportamientos, refiriéndome a ello en las formas de consumo, de producción industrial, de relaciones sociales, etc. Aun así las noticias en la Argentina de los últimos días, manifiesta un pesimismo con respecto a las buenas nuevas pos pandemia, los incendios de bosques nativos, en el delta del Paraná con sus humedales, en las sierras de Córdoba, la quema de cañaverales en Tucumán, provocados de manera intencional para avanzar con las fronteras de los agronegocios, reafirman la cultura de vivir al margen de la naturaleza y el impacto de las actividades humanas hacia la biodiversidad.

Es por ello que el Buen Vivir es la realidad que varias comunidades de nuestro país  comparten con experiencias e iniciativas, como la agricultura ancestral, que alienta desde una mirada  de saberes, historias, dolores, alegrías, semillas, a regenerar el suelo herido por el mono cultivo, volviendo a la raíz, avanzar retrocediendo como un encuentro de lo que enseñaban los abuelos, los antiguos. Recuperar la palabra como significado de aquello que fue expropiado en beneficio de la producción capitalista, como es la palabra “Agricultura” tan llena de memoria e identidad, de práctica social en beneficio de la comunidad, de producción de alimentos saludables sin agrotoxicos de contribuir a la soberanía alimentaria.

Construir el Buen Vivir es la tarea, reflexionan en asambleas y plenarios socioambientales, aportando al cambio cultural rebrotando lo que fuimos, aportando desde la agroecología o la permacultura. Reverdecer sintiéndonos naturaleza, forestando con proyectos en común, abrazar a los árboles, realizar huertas en nuestras casas, recoger una visión del mundo centrada en el ser humano, como parte de un entorno natural y social.

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