Marcos Acevedo, sec. de Culturas de Tafí Viejo: “La participación colectiva es fundamental para la construcción de nuestras identidades”

Foto: Hugo Heredia

El secretario de Culturas de Tafí Viejo, Marcos Acevedo, habló, en esta entrevista, sobre la realidad cultural de Tucumán. Su gestión está basada en la inclusión y participación de una amplia gama de colectivos en el quehacer cultural.

Acevedo, además de ser funcionario, es un reconocido artista tucumano. Hizo diversos trabajos actorales y también participó en diversos proyectos como director de teatro. Es parte del elenco del Teatro Estable de la Provincia, pero también tiene una enorme experiencia en el under teatral. Trabajó con destacados teatreros a lo largo de su carrera y hoy lleva adelante una gestión ejemplar en el ámbito de la cultura.

¿A qué se debe el nombre de Secretaría de Culturas?

Durante varios meses previos a las elecciones municipales de 2005, un grupo de artistas y gestores conformado por Déborah Solórzano, Carola Serrano, Rolo González Medina, Titi Enrico, Pablo Salcedo y yo fuimos trabajando junto a Javier Noguera, candidato a intendente en ese momento, en un proyecto para las políticas públicas relacionadas a lo cultural para la ciudad de Tafí Viejo. Tomamos contacto con algunos documentos destacados relacionados a convenios internacionales que ponían de relevancia la concepción de los derechos culturales y el reconocimiento de la diversidad de las expresiones en ese terreno. Un tiempo después, Javier ya había sido elegido, y me encontraba junto a otr@s compañer@s organizando la realización de un video en apoyo a la candidatura presidencial de Daniel Scioli en el que se expresaban múltiples representantes del quehacer artístico de la provincia. En la elaboración de ese guión se me filtraron varias de las lecturas que veníamos realizando y en el final señalando de manera repetida: Todas las culturas… Todas las culturas...
Cuando finalmente fui convocado para el cargo, Beatríz López quien había integrado esa movida me envió un mensaje de texto expresando lo interesante que sería que el espacio en Tafí Viejo se denominara así: en plural. Entusiasmado por la ocurrencia se la comenté a Javier quien comprendió y aceptó inmediatamente. En ese proceso, donde además el flamante intendente jerarquiza el área de dirección a Secretaría de Culturas, leo un gesto constitutivo de la esencia de esa gestión: el rol fundamental de la participación colectiva en la construcción de nuestras identidades.
Contanos sobre el compromiso con los diversos colectivos.

    Esa concepción múltiple de lo cultural, no sólo implica la variedad de expresiones en el sentido de l@s hacedor@s sino que traslada ese rol a la comunidad toda, que deja de ser percibida como un destinatario de las políticas estatales para ser imaginada como protagonista de la vida socio-cultural. Sus elecciones y la manera de su participación son ingredientes fundantes y condicionantes del acontecer.

De modo que el primer compromiso que asumimos fue con tod@s l@s taficeñ@s, entendiendo las diferencias generacionales, sociales, identitarias… hay personajes, obras, temáticas con una profunda carga simbólica para ciertos sectores cuyo poder disminuye en otros ámbitos. Asimismo, significó la multiplicación de los escenarios: a las habituales actividades en Casa de la Cultura Catalina Albarracín de Suárez, Av. Alem y Plaza Mitre se sumaron con frecuencia las propuestas en la Villa Obrera, Barrio Lomas de Tafí, la recuperada Hostería Atahualpa Yupanqui, el balneario La Toma, Los Pocitos y más de 30 barrios que se fueron sumando a un calendario cada vez más numeroso y variado.

    L@s artitas y gestor@s culturales fue el otro gran grupo sobre el que asumimos una fuerte responsabilidad. Tafí Viejo fue llamada como Cuna de poetas y artesanos siendo reconocida como un particular semillero de creador@s que se destacan en múltiples disciplinas, en las escenas de todo el país y del exterior. Esta tradición se encuentra diseminada en nuevas manifestaciones que amplían el mapa cultural donde a la poesía, el folclore, las danzas tradicionales, el teatro popular, las representaciones religiosas o las comparsas de carnaval se suman las batallas de gallos, el grafiti, el parkour, el rock, el jazz, entre muchas otras propuestas.

La puesta en marcha del Concejo Cultural de Culturas es otro testimonio de esa intención por estar continuamente en contacto con la comunidad atendiendo sus demandas y bridando respuestas donde su voz forma parte substancial de lo resuelto.

Entendida como un derecho, la gestión cultural pública se avoca a garantizar la continuidad de maravillosas herencias como la Banda de Música Municipal, las Fiestas Patronales de San Antonio, la recuperación y fortalecimiento del Festival Nacional del Limón o la re-funcionalización del Cine Teatro Sociedad Española convertido en Espacio Incaa Mercosur gracias a la tarea desarrollada por el Centro Audiovisual Municipal. En ese rumbo, también entendemos una obligación del estado fortalecer, difundir y promover el accionar de distintas agrupaciones por los Derechos Humanos, las diversidades de género, las infancias, las culturas urbanas. Contamos con vos, Ciudad amiga de la infancia, Diversival, Lo más de Tafí, Limón Rock, el Festival de Cine de las Yungas o el Limón Tropical son exponentes del pacto que asumimos con esas voces muchas veces silenciadas o invisibilizadas.

¿Cómo está trabajando Culturas?  ¿Qué desafíos culturales trae la pandemia?

Durante el período que inició en noviembre de 2015 aceitamos un mecanismo por el cual fijábamos primeramente el cronograma de los eventos de mayor envergadura y las festividades con fechas inamovibles para en función de esos datos organizar el resto de las agendas de manera mensual. El aislamiento social obligatorio ante la pandemia de Covid-19 significó no sólo la reprogramación de las actividades previstas, el modo de llevarlas a cabo, sino que también sigue implicando una gran dificultad de proyección a mediano y largo plazo.

Otro reto importante al que nos enfrenta el contexto actual es intentar achicar la brecha de acceso digital y el ingreso a esos contenidos, así como brindar posibilidades de acercamiento, participación e intercambio efectivo con la comunidad.

En este sentido diseñamos una serie de acciones bajo el nombre “Cambiando el mundo desde casa” integrada por convocatorias participativas como Expresate donde se invitó a participar con fotografías, videos, historietas, recetas de cocina, ideas de reciclado o micro-relatos que buscaron dejar un testimonio de este particular período de confinamiento en los hogares. También se abrió el Registro Único de Hacedores Culturales como parte de las acciones tendientes a conformar el Concejo Municipal de Culturas. Otras alternativas se dirigieron a los artistas como Innová un llamado para presentar proyectos colectivos y multidisciplinarios que contarán con financiamiento municipal para su concreción o el ciclo Taficeñ@s en vivo, que consta de transmisiones en vivo de músic@s locales. Con este mismo formato se realizaron recitales, muestras de artes visuales, presentación de libros, charlas de formación profesional para músic@s, el 1° Festival de Poetas Mujeres, un ciclo de teatro leído co-gestionado con el Ente Cultural Tucumán, los festejos por el día del niño y las Fiestas Patronales de San Antonio 2020 con 13 fechas que culminaron con un programa televisivo con la participación de artistas, artesanos, gastronomía, juegos deportivos y sorteos entre los televidentes. También se realizó una serie de pintura de murales con frases de escritor@s y poetas taficeñ@s con mensajes que alientan a cuidarnos entre todos y resguardarnos en nuestras casas.

¿Cómo observás la cultura en la provincia desde la gestión y cómo artista?

Tucumán es una provincia dotada de una gran vida cultural que se manifiesta en el desarrollo de campos de jerarquía y con décadas de permanente producción en teatro, danza, música, literatura y artes visuales. En los últimos años se sumó una creciente producción audiovisual de reconocimiento internacional. Hay ámbitos de formación académica, de aprendizaje no formal, un desarrollado circuito de salas y centros culturales independientes, así como instalaciones de teatros, museos oficiales y un insipiente ambiente comercial. Posee un desarrollado campo de gestión independiente en las distintas disciplinas donde florecen una extraordinaria multiplicidad de géneros y estilos. Junto a ello, cuerpos estables de teatro, danza clásica, danza contemporánea, títeres, orquestas, bandas de música dependientes de las municipalidades, la provincia y la universidad. Existen leyes de promoción del teatro, del sector audiovisual y un proyecto de ley provincial para la danza.

Esta síntesis apretada delinea un paisaje exuberante como nuestras yungas, que se posiciona codo a codo con las grandes ciudades del país como Córdoba, Rosario o Buenos Aires. Y como ocurre con esos grandes polos, hay una fuerte tendencia a la centralización en la capital con la contigua dificultad de hacer visibles las escenas marginales (siempre desde esa mirada centralista) y las propuestas que surgen en otros puntos de la provincia.

Este constituyó otro de los retos de nuestra administración que usó como estrategia establecer un diálogo con el mapa cultural tucumano; planificando fechas, temáticas y formatos alternativos.

¿Cómo conjugas tu trabajo artístico con el de gestión?

En realidad, si bien pienso que la gestión cultural requiere un trabajo de conocimiento de los territorios, de planificación, de organización, de desarrollo de estrategias de formación de públicos, de evaluación, de estadísticas, entre otras cosas. A lo que hay que sumar la creación de equipos de trabajo, de formación de recursos humanos, de capacitación, de obtención de capitales, de construir alianzas estratégicas, entre muchas otras más. Entonces, no se puede negar que se trata de un trabajo que impone el uso de un complejo y riguroso despliegue de competencias técnicas. Sin embargo, no es menos cierto que, simultáneamente, es una tarea que requiere de una enorme habilidad de adaptación, de una indispensable expansión de la sensibilidad y de grandes dosis de creatividad. Todo esto transforma la gestión cultural en un quehacer enérgicamente vinculado con lo artístico.



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