Por Sebastián Ganzburg. Promediaba el mediodía, cuando en la radio anunciaban que Néstor Kirchner se había convertido en un mito, en un sujeto político imperecedero. Había fallecido. Ese día los argentinos participábamos del último censo, el que no se realizó este año, debido a la pandemia por coronavirus. El periodista Víctor Hugo Morales fue quien dio a conocer la tragedia. Mis ojos, como el de mucho de ustedes, se llenaron de lágrimas. Fue un día de extremo dolor.
Por aquél entonces, trabajaba en la Secretaría de Asuntos Estudiantiles de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNT. Su encargado era mi hermano, Oscar Barrionuevo. Tras la trágica noticia, esa tarde, nos reunimos en su departamento. Teníamos la necesidad de llorar a nuestro mejor hombre y fue ahí cuando otro compañero, Gustavo Ortiz dijo: 'A los compañeros no se los llora, sino se los reemplaza'. Mientras analizábamos el momento político que se avecinaba, planteamos que existe una ausencia de escuelas de formación de cuadros políticos en el seno del kirchnerismo, sobre todo en Tucumán, es decir, las viejas unidades básicas del peronismo habían desaparecido hacía mucho tiempo. Propusimos la necesidad de volver a esa práctica y consideramos que un ateneo sería la mejor herramienta.
De este modo, comenzamos las reuniones. La primera fue en la casa de Elena Navarro, que con el tiempo se convirtió en, prácticamente, la sede de los encuentros. También nos abrió sus puertas Luis Gómez Salas y María Laura Paz Posse. Durante los primeros años, quien mejor nos cobijó fue Javier Noguera. El hoy intendente de Tafí Viejo era, en aquél momento, el titular de la Secretaría de Estado de Desarrollo e Innovación Tecnológica de Tucumán (SIDETEC). Por su casa pasaron invalorables compañeros de las ciencias, el arte, la cultura, la política, la comunicación. Como así también investigadores y militantes.
Una de las premisas que siempre tuvimos en cuenta fue militar con alegría, responsabilidad y pasión. Tal como nos lo enseñaron nuestros viejos maestros peronistas. Elegíamos un tema, lo estudiábamos en la semana o convocábamos a un compañero experto y en una enorme mesa debatíamos, aprendíamos. Estábamos preparándonos para ejercer la responsabilidad de un cuadro político. Ser esa persona preparada para ocupar espacios de poder, con el mayor compromiso político e intelectual. El objetivo, lograr una sociedad más justa, más unida con firmes convicciones americanistas, populares y nacionalistas. Honrar a esos hombres y mujeres que dieron a lo largo de más de 200 años de historia, su vida por nuestra libertad, por nuestra democracia.
En este sentido, el compromiso con los derechos humanos siempre constituyó la piedra basal de nuestro espacio. Ideas inalienables e insustituibles para el buen funcionamiento de la Nación.
Una o dos veces por mes realizábamos los encuentros. La modalidad siempre fue solidaria. Cada compañero o compañera llevaba su pedazo de carne, junto con el vino que iba a tomar e invitar en la reunión. El asador cambiaba de acuerdo a la convocatoria, aunque debo reconocer que me tocó, ese mágico lugar, más de una vez. Luego de los debates y discusiones, donde muchas veces se subía el tono, debido a la pasión del momento, amenizábamos la jornada con música y poesía. Si algo nos caracteriza es la cantidad de artistas como parte del espacio. Cualidad fundamental para alternar en las filas de la vanguardia peronista.
Las reuniones se realizaron de forma intensa hasta el 2015. Ese año marcó un antes y un después en en la política y sobre todo en el Ateneo. El emergente natural fue nuestro mejor cuadro: Javier Noguera, quien llegó a la intendencia de Tafí Viejo, en una elección muy reñida. Sin embargo, debido a su gran gestión se consolidó como líder indiscutido y como la gran esperanza para la renovación del peronismo local. Por el otro lado, fue el inicio del macrismo en el Gobierno nacional y el fin del alperovichismo en la provincia. Pero también, el momento de cosechar lo que veníamos sembrando. Gran parte de los compañeros y compañeras que militamos en el Ateneo fuimos ocupando diversos espacios en cargos universitarios, provinciales y, fundamentalmente, en la Municipalidad de Tafí Viejo. Por este motivo, no es casualidad que la política de Estado que lleva adelante el compañero Noguera representa un modelo político de avanzada. Avaladas por verdaderos cuadros políticos, con inquebrantable compromiso con los más desprotegidos.
El otro dato importante y motivo de alegría es que el 27 de octubre del 2019 representa una fecha de esperanza: La vuelta del peronismo al Gobierno nacional, con Alberto Fernández a la cabeza y Cristina Fernández el frente del Congreso. Las esperanzas están intactas.
Hace diez años comenzaba esta gratificante y difícil tarea. Hoy, el Ateneo se encuentra en otro momento, cada vez más grande, con nuevos y valiosos compañeros. Logramos crecimiento político y experiencia. Mantenemos intactas las esperanzas de construir un mejor lugar para vivir, un país más humano, solidario, ecológico, inclusivo. Necesitamos tener una América unida. La que soñaron San Martín, Bolivar, Artigas, Perón. Chávez. La que buscaba nuestro gran Néstor Kirchner.





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