Editorial 15/10/ 2020: Por las Plazas con las Madres


Por Sara Mrad.
Comenzamos la semana  un 12 de octubre cuando las calles se inundaron de un ambiente tóxico y virulento porque salieron los irracionales haciendo una exhibición obscena de sus entrañas inundadas de odio. 

Salieron los incapaces mostrando al mundo  su incapacidad de extender  brazos solidarios para proteger la vida.

Salieron los acaparadores, con su exposición manifiesta de que la única vida que merece ser vivida es la ellos. La vida de los otros no cuenta porque el otro no existe en tanto sujeto de derechos. Y la libertad es sólo una cuestión de privilegios para unos pocos. Salieron con la crudeza de sus desenfados.

Pero no se quedaron ahí. Asomando los primeros minutos de la noche en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el monumento a los españoles, la Usina del Arte y la Facultad de Ingeniería fueron vestidos por los destellos luminosos amarillos y rojos porque " En esta fiesta tan importante para el pueblo español, desde la ciudad los acompañamos encendiendo las luces  de nuestros íconos  porteños con los colores que los representan", dijeron, mientras en nuestra provincia, en Plaza Irigoyen, una apacheta, ese pequeño altar formado por un montículo de piedras que representa un lugar de unión y comunión entre pares y  sus ancestros, construida  por los comuneros de Chuschagasta en su lucha exigiendo justicia, fue destruida y con esas mismas piedras construyeron un cruz esvástica, cuando aún hoy, desde el fondo profundo de la historia se escucha el eco de los gritos desgarrados de los desesperados, de los despojados, de los violentados. Es que el reino del desprecio obsesivo y aberrante a las clases populares, los incita a reivindicar a los torturadores, a los verdugos, a los dueños de la vida y de la muerte.

Pero también les decimos a los que dejaron de estar ocultos y agazapados, a los que otrora, desde sus turbios escondites,  azuzaron las armas violentas de sometimiento, armas desgarradoras de la vida  que hoy tomaron nuestras calles, que, desde ese fondo inconmensurable y profundo de la historia los pueblos  desarrollamos nuestra capacidad de resistir y de combatir los proyectos imperiales, de resistir y de combatir los obsecuentes delirios de sumisión colonialista de  las oligarquías y de las derechas perniciosas y asesinas.

Porque, como dice Claudia Rafael "los pueblos no firmamos  el certificado del olvido".


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