La Servilleta de Carlos Corach garantizó la impunidad futura de toda la Banda de los '90 (entre los que se encontraban el inescrupuloso Juez Claudio Bonadío), mientras Clarín y La Nación se encargaron de la manipulación comunicacional.
Llegaron Néstor y Cristina y, en poco tiempo, se convirtieron en una bofetada de realidad para tanta mafia corporativa del poder hegemónico, envalentonado por décadas de gigantes ganancias; aumento de su poder real e infinita impunidad.
La Ley de Medios; la acusación a Héctor Magnetto por Papel Prensa; la exigencia a los hijos adoptivos de Herrera de Noble a efectuarse pruebas de ADN (ante la duda de ser hijos de Desaparecidos) y el empoderamiento de los más débiles, fue demasiado para la soberbia de los impunes y, sin dudarlo, fueron por sus cabezas: Néstor y Cristina, debían terminar humillados, demonizados criminalizados y revolcados.
Y llegó el hijo de Franco Macri a la Presidencia, cual pichón de Menem, metió manos en la cabeza principal del Poder Judicial, imponiendo a Carlos Rosenkrantz como miembro de la Corte, quien en poco tiempo se convertiría en presidente de la misma (cargo que ocupará hasta 2021).
Pero, a no confundirse: Rosenkrantz no fue asignado para dar continuidad a la persecución contra Cristina Fernández de Kirchner, porque - para ello - con perejiles como Stornelli y gran parte de Comodoro Pro, Elisa Carrió, Paula Olivetto, la UCR de Negri y Saenz, Fernando Iglesias, Leuco y Leucocito, Longobardi y Lanata, etcétera, es más que suficiente como para seguir controlando a los millones de cerebritos teledirigidos que siguen repitiendo que la “shegua” se robó un PBI y que los ricos nunca roban.
Rosenkrantz fue puesto en ese lugar, para:
- Custodiar y blindar los grandes negocios que harían la banda del peor gobierno de los últimos 150 años.
- Proteger desde su nuevo Poder en la cúspide de la Justicia, a quienes fueron clientes de su estudio jurídico y que multiplicarían su poder estratégico y económico, con las medidas de Macri, como Grupo Clarín (fue su abogado cuando la Ley de Medios) o Farmacity (del amigo y miembro del gabinete de Macri, Mario Quintana).
- Limpiar el camino para un gigantesco negocio en Pascua Lama, de la que son partes: él (camuflado detrás de un exsocio suyo); la Famiglia Macri y la Barrick Gold, quien hizo una presentación judicial, en contra de la Ley de Glaciares.
En definitiva al tontaje, tonterías. Desde TN; desde la mediocridad de Susana o desde lo vulgar de la “Mesa de Mirtha” (ahora ocupada por su nieta); desde el fascismo de Eduardo Feinman o el resentimiento social de Baby; desde un Leucocito o desde un Leuco dinosaurio, los autómatas seguidores de Cambiemos, seguirán consumiendo sus vidas con veneno de su propio odio.
A los poderosos, poder. Mucho y más poder, para poner de rodillas hasta a la democracia misma.
Contra eso, lucha Cristina, contra el Poder Real y no contra la tilinguería antes detallada.
Ese poder real, que dispone de todos los medios humanos, técnicos y económicos, para crear clima social (como el escrache sufrido el fin de semana pasado en su domicilio por el miembro de la Corte, Ricardo Lorenzetti, por cerebritos teledirigidos defendiendo a Pablo Bertuzzi, Leopoldo Bruglia y Germán Castelli, dignos ejemplares de la Servilleta de Mauricio) o para formar sentido común (los K, son todos chorros, "se robaron un PBI" - por sus siglas, Sistema Remoto de Pilla Bobos Irrecuperables) o para crear climas desestabilizadores (mediante la conspiración contínua).
Por eso el apoyo Popular hacia Cristina, porque la pobre gente, o la gente empobrecida, o los pobres que nos negamos a la lógica de abuelos pobres, padres y nietos pobres, sabemos quien se juega por nuestro pueblo y quién es el verdadero enemigo del pueblo, aunque éste pueblo - solo por ahora - aún no haya encontrado el camino para destruirlo, con las herramientas de la democracia y con las de la participación ciudadana, sabiendo que el enemigo - siempre - pone las balas y nosotros, los cuerpos y los muertos.
Alberto lo intentó
Desde que asumió como Presidente de la República Argentina, legítimamente elegido por el voto popular, Alberto lo intentó.
Apostó por el diálogo, por convencer a los que no lo habían votado, entendiendo que quienes sí lo hicimos, estábamos convencidos de que, si Néstor y Cristina - en distintos momentos y coyunturas - lo habían elegido, era por algo. Y nuestro apoyo fue y es incondicional.
Apostó por demostrarle al mundo, que les argentines aprendimos a hacernos cargo de los representantes que se eligen por mayoría (reglas básicas de la Democracia) y, cuando sobraban motivos para investigar la deuda tomada por Cambiemos, le dio mandato al Ministro de Economía Martín Guzmán, para que negociara capital; intereses y plazos de esa escandalosa deuda tomada y fugada por el Peor Equipo de los últimos 150 años, cosa que hizo exitosamente, por cierto.
Apostó por dejar de lado todo tipo de revanchismo contra la Corporación PRO-UCR-CC-PODER HEGEMÓNICO y no armó causas, ni persiguió opositores, ni activó espionaje ilegal alguno. Ante la Pandemia del Covid-19, ayudó a todes por igual: Desde una Tarjeta Alimentar y un IFE, hasta con el pago de planillas salariales a pequeñas y grandes empresas, incluso las del multimillonario Magnetto.
Apostó por la sana convivencia política, tomando decisiones consensuadas con gobernadores y con el jefe de Gobierno de la CABA, Horacio Rodríguez Larreta, dándole a éste, un lugar preponderante en cada anuncio y conferencia de prensa que hicieron - además - junto a Axel Kicillof.
Lo intentó todo, nuestro Presidente Alberto Fernández, pero la derecha siguió conspirando, día tras día y desde todos los frentes posibles: Desde el exterior, con el poder financiero internacional y sus lacayos sudamericanos (como Bolsonaro y hasta la Usurpadora de Bolivia), desde los medios hegemónicos y toda la runfla de periodistas mercenarios, desde policías que se movilizan con armas hasta la Quinta de Olivos y que - en pleno Siglo XXI - siguen desapareciendo y asesinando a compatriotas, desde sicarios de la política, como Patricia Bullrich, Elisa Carrió, Mario Negri, Miguel Ángel Pichetto o Fernando Iglesias.
Y, finalmente, quedó expuesta la conspiración desde la Corte Suprema de Justicia, con un ex abogado del Grupo Clarín al frente de la misma. Su nombre es Carlos Rosenkrantz y es el elegido por la Derecha Golpista, para quedar a cargo de la República, cuando el Golpe destituyente se concrete, porque a eso apuntan y lo dijo la propia Patricia Bullrich, amenazando con hacerse cargo del Gobierno en 2021.
Llegó la hora, señor Presidente Alberto Fernández, de sostenerse en ese pueblo que le indicara Cristina en aquel 10 de Diciembre de 2019 y que lo sigue apoyando; que sigue esperando que usted acepte que, en una democracia, no todos son demócratas y no todos son adversarios.
En nuestra democracia, hay golpistas y hay enemigos de la Patria, contra quienes se debe actuar con todo el peso de la Ley, pero - fundamentalmente - con todo el peso de la política y usted, Señor Presidente, es un político y su vicepresidenta, es un animal político, el mejor cuadro que dio la Política Argentina en las últimas cinco décadas.


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