Diego


Por Javier Ernesto Guardia Bosñak - El Yunke - Nacional; Popular y Feminista.
Todo por lo que unos te aman y lloran, hace que otros te odien y celebren tu muerte.

Te amamos y te odian, porque nunca perdiste la rebeldía defensiva que tienen aquellos a quienes - la vida - los obliga a ir siempre adelante; a ser ofensivos (en cualquier cancha y ante cualquier público), porque el plato de comida nunca está garantizado.

Te amamos y te odian, porque nunca intentaste ser ejemplo de nadie y porque siempre supiste elegir en forma contundente, quiénes eran - para vos - los ejemplos a seguir. Y vaya que lo hiciste: El Che; Fidel; Chávez; Néstor; Rafael; Evo y Cristina, mientras otros lloraban de emoción por recibir a Trump e invitaban a enamorarse de Cristine Lagarde y de su ahora buenito FMI.

Te amamos y te odian, porque al ver el oro y ostentación del Vaticano, dejaste de creer en la Corporación, aunque tu relación con "El Barba", no cambió jamás. Otros, en cambio, nunca aprenderán ni siquiera a hacer la señal de la Cruz, porque nunca fueron madero, sino el clavo que perfora cuerpos; o luego el sable; o luego las balas.

Te amamos y te odian, porque te gustaban las mujeres; la noche; el alcohol y las drogas, y te gustaba hacerlo sin caretas. Otros, en cambio, hacen exactamente lo mismo, pero escondidos en lujosas cuevas, donde incluso se puede encontrar hasta una tercera nueva esposa (mucho más joven que uno) y hasta con emprendimientos propios, listas para esclavizar mano de obra textil.

Te amamos y te odian, porque a un cartonero en la calle lo saludabas con un "Hola, Jefe", mientras que a un ricachón malcriado lo tratabas de "Cartonero", demostrando - una vez más - que el valor de una palabra, está en el emisor y en el receptor de la misma, cambiando su dimensión y su objetivo.

Te amamos y te odian, porque - aún en tu balbuceante forma de hablar, debido a tu vida y a tu medicación - nunca dejaste de decir tus verdades y tus pareceres, pero siempre siendo sincero y sin filtro, sin intentar convencer ni engañar a nadie. Otros, paridos de la mejor sangre oligarca; egresados de privados colegios y universidades, hasta leyendo, mienten; engañan y balbucean, con unos diabólicos ojitos de cielo que enamoran a su hipócrita feligresía, la misma que hoy se burla de tu muerte.

A diferencia de las cosas materiales, cuya esencia y cuyo fin, se conocen antes de ser construidas, con el ser humano sucede todo lo contrario: su esencia, se conoce al final del camino, cuando se muere; cuando llega el momento del veredicto de la historia.

En ese sentido, eterno D10S terrenal, te decimos que vueles tranquilo: porque los que tenían que llorarte, lo están haciendo y los que tenían que escupir su odio, también, lo que habla de que - con todos tus defectos y virtudes - siempre caminaste por la vereda correcta: la del Pueblo.

Hasta la Victoria, siempre, Diego!!!

Publicar un comentario

0 Comentarios