La Biodiversidad y El Cambio Climático


Por Dra. Carolina Nieto, Instituto de Biodiversidad Neotropical, Conicet; Universidad Nacional de Tucumán.
De un tiempo a esta parte la sociedad en su conjunto viene debatiendo en torno a las implicancias del cambio climático en el mundo. Dentro de los efectos que más se destacan se encuentran el incremento de la temperatura, una mayor concentración de dióxido de carbono en la atmósfera, un mayor almacenamiento de calor en los mares, una retracción de los glaciares y un incremento en el nivel del mar entre otros. Aunque es un fenómeno de escala global los daños no se distribuyen de forma homogénea alrededor del planeta, como tampoco es homogénea la emisión de gases de efecto invernadero que emiten los distintos países en el mundo.
 
Dentro de los aspectos menos tenidos en cuenta y de efectos menos previsibles se encuentra la disminución de la diversidad biológica. El empobrecimiento de la biodiversidad es un fenómeno cuyo acelerado avance está creando una verdadera crisis planetaria. El aspecto original de la mayoría de los ecosistemas naturales se está viendo profundamente afectado, sin que hayamos reparado en las consecuencias directas e indirectas que ello podría ocasionar. Los organismos más sensibles a las fluctuaciones climáticas tenderán a desaparecer, y hasta incluso serán remplazados por otros.

Los ecosistemas de agua dulce son altamente vulnerables a estos cambios, se ha observado un ritmo mayor de extinciones y alteraciones de su biota en comparación a la de los ambientes terrestres. Existe evidencia de que los ecosistemas acuáticos están experimentando las tasas de calentamiento más altas del planeta. La cordillera de los Andes tiene un alto valor agregado para nuestra región ya que es una gran captadora de agua con un alto valor de potabilidad. En esta región se proyecta un aumento de las temperaturas para los diferentes pisos altitudinales que será más severo en alturas elevadas, lo que puede provocar un desbalance hidrológico de consecuencias inestimables. También estas alteraciones suelen provocar el ingreso frecuente de especies colonizadoras invasoras, así como alteración de ciclos de vida de las especies autóctonas y una preponderancia de organismos de tamaño pequeño.

¿Deberíamos preocuparnos por la desaparición de las especies? ¿La pérdida de especies afecta al ser humano? ¿De qué manera? Sólo entendiendo que la vida se sostiene a partir de sostener la diversidad en todas sus formas y expresiones es que podemos comprometernos en acciones que realmente beneficien a las sociedades y a los ecosistemas como un todo, como un todo entrelazado. El ser humano necesita replantearse su modo de ser y estar en el Planeta; dimensionarse como un miembro más de su entorno para promover políticas públicas que le permitan vivir y coevolucionar en la Biosfera con otra lógica, con un sentido de pertenencia y responsabilidad en el cuidado y no en el dominio de las cosas.

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