Editorial 10/12/20: Por las Plazas con las Madres


Por Sara Mrad.
Para las Madres este mes comenzó con la inmensa alegría del cumpleaños de nuestra querida Hebe. 

Hebe con sus apenas 92 primeros años.

Hebe de la ternura revolucionaria.  

Hebe del amor inquebrantable hacia los más desprotegidos, la luchadora infinita, la luchadora imprescindible... y desde aquí brindamos con vos, Hebe, eternamente necesaria!  

Y llegamos a este día que es un día muy especial porque se conmemoran 72 años que las Naciones Unidas aprobaran la Declaración Universal de los DD.HH. declaración que muchas de nosotras, amas de casa atentas sólo a nuestras familias, ni siquiera sabíamos que existía.

Tuvimos que sufrir los atropellos feroces contra Nuestros Hijos y Nuestras Hijas para que saliéramos de la soledad de la ignorancia. Tuvimos que  desgarrar nuestros cuerpos en ese parto invertido para que Nuestros Hijos y Nuestras Hijas nos parieran en los duros tiempos en que la Organización las Naciones Unidas, no llegó  con su Declaración en las manos para detener las vejaciones, la tortura, la muerte, las desapariciones.

 Declaración Universal de los Derechos Humanos,  letra muerta y letra absurda  si las organizaciones sociales y populares no tomamos conciencia para jugarnos el todo por el todo, si las organizaciones sociales  no somos capaces de sacudir los corazones de los funcionarios que ocupan cargos en las Naciones Unidas, empeñados en matar cada una de las letras y de las palabras de su propia declaración.

Salir de la soledad de la ignorancia nos  arrojó a esta lucha para que la Declaración deje de ser la letra absurda de las  Naciones Unidas protectora perseverante de países ricos, de países hegemónicos, de países coloniales e imperialistas, sobre todo  de Estados Unidos, dejando en la absoluta orfandad a los países que más la necesitan, en donde la indignidad del hambre y la pobreza corroe hasta la solidez de los huesos carcomidos por el sistema capitalista; para que las Naciones Unidas  abandonen el sinsentido de las palabras cuando los poderes judiciales aristocráticos y oligárquicos de muchos de nuestros países desempolvan sus armas y las disparan para proteger el privilegio de las clases dominantes convirtiéndose en fuerzas represivas persecutorias  de sus opositores políticos, y para que dejen de ser la palabra que se vuelve inocua  cuando se invaden y se bombardean pueblos enteros, o cuando se apoyan golpes de estado como sucedió en Bolivia, o cuando se ataca la insumisión de Venezuela, o se bloquea a Cuba, entre otras tantas cosas.

 Saltar el muro de la soledad que nos acosaba y nos acorralaba, dejar atrás la ignorancia que nos aislaba, nos llevó a entender de qué se trata cuando hablamos de derechos y de inalienables, para tomar ese  impulso imperativo de integrarnos a la lucha colectiva de los pueblos desprotegidos del mundo junto a sus organizaciones militantes.

Las Madres sabemos que las declaraciones y las leyes duermen hastiadas en algún rincón convertidas en inmóviles e innecesarias letras muertas y que sólo la urgencia  encendida de la resistencia y  la efervescencia de la movilización popular son capaces de convertirlas en esas esperanzadas palabras vivas que nos permitan construir un mundo mejor,  porque definitivamente es posible.

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