Por Sara Mrad. Cuando las Madres salimos a la calle para luchar por la vida de los hijos y de las hijas, no nos imaginamos que con el transcurrir de los dĂas nuestras vidas cambiarĂan tanto. Hay un antes y un despuĂ©s en nuestras cotidianidades. Hay un antes cotidiano en un espacio limitado y reducido, y hay un despuĂ©s cotidiano abrazando una lucha sin lĂmites en ese espacio pĂºblico que nos dio su nombre: Plaza de Mayo.
Hay un antes desgarrado de dolor y un despuĂ©s en este amor incondicional nacido de la socializaciĂ³n de la maternidad que forjĂ¡ramos en esa plaza que nos dio su nombre.
Hay un antes y un despuĂ©s en nuestras vidas, pero tambiĂ©n en la vida de todas y de todos aquellos que tras la represiĂ³n feroz sintieron que la vida se resquebrajaba bajo el manto oscuro, penetrante, invasivo de la pobreza.
Hay un antes y un despuĂ©s porque la violencia de las represiones y de los golpes de estados, con sus consecuentes flagelos de tortura y muerte en nuestros paĂses latinoamericanos, fueron los primeros pasos de un neoliberalismo que penetrĂ³ en el mundo de la forma mĂ¡s siniestra: la violencia del terror, y mĂ¡s cruel de todas las violencias: el hambre.
El exacerbado individualismo lanzado a la carrera por mayores ganancias, la desenfrenada codicia y la desmesurada avaricia de quienes concentran riquezas produce la mayor herida por la que se van desangrando los pueblos sumidos en la agudizaciĂ³n de la desigualdad, dejando pueblos enteros sometidos a los designios de destrucciĂ³n de las redes de solidaridad y la muerte de toda esperanza que intentan imponer las corporaciones econĂ³micas y financieras del mundo.
Este es el despuĂ©s que abrazamos las Madres tras romper con la soledad de la ignorancia ( esa soledad de la que hablaba en el editorial del jueves pasado) la de asumir la lucha contra la voracidad de las corporaciones econĂ³micas y financieras devenidas en corporaciones polĂticas cada vez mĂ¡s visibles y agresivas y nuestro paĂs no escapa a esta situaciĂ³n, la vivimos durante cuatro años de la mano del nefasto Mauricio Macri y la estamos viviendo de la mano de los eternamente enemigos de nuestro pueblo.
AsĂ comenzĂ³ para nosotros y nosotras este año 2020, con nuestro pueblo empobrecido, con una deuda externa enmarañada, funesta, impĂºdica, inmerecida, con las instituciones degradadas y resquebrajadas, y la Patria vulnerada.
AsĂ fue desde que asumiĂ³ un nuevo gobierno elegido por las mayorĂas populares y asĂ, sobre los empolvados escombros de la una situaciĂ³n social alarmante se tuvo que hacer cargo tambiĂ©n de una pandemia que traĂa consigo una nueva y desconocida amenaza a la vida , mientras la Corte Suprema de Justicia, destinada a extorsionar, sacaba a relucir sus miserias mostrando la putrefacciĂ³n sin lĂmites del Poder Judicial inescrupuloso, que mantiene presos polĂticos con condenas aberrantes, amparada en la manipulaciĂ³n de la informaciĂ³n de los medios hegemĂ³nicos.
AsĂ transcurriĂ³ este año y asĂ transcurrirĂ¡n estos Ăºltimos dĂas que quedan, complejos, difĂciles, duros y, seguramente, tenemos y tendremos muchas crĂticas por hacer y de hecho, en repetidas oportunidades, escuchamos a Hebe con sus palabras de reproche tan necesarias, sin embargo, despuĂ©s de recorrer por este camino tortuoso no vimos que nuestro paĂs, transformado en una masa inerte, haya rodado entre la bruma y la espesura hasta lo mĂ¡s profundo de un barranco para sucumbir estrellĂ¡ndose en sus profundidades.
Este es nuestro Ăºltimo programa de este 2020 y quedan demasiadas cosas por hacer. Seguramente volveremos a un nuevo ciclo con nuestra lucha fortalecida y nuestra esperanza renovada para compartirlas con todas y todos aquellos que sueñan y saben que con la "cabeza clara, el corazĂ³n solidario, el puño combativo" una Patria libre, justa, solidaria, igualitaria, inclusiva, es posible.


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