Por Diego Frías. La legislatura Tucumana aprobó este jueves 18 de febrero la adhesión a la ley Yolanda, (ley Nacional N° 27.592), quien había sido rechazada la iniciativa, el 22 de diciembre en el mismo recinto.
Teniendo en cuenta que la Legislatura no recicla, no usa fluorescentes leds, no tiene las tazas de veredas con árboles, no ahorra papeles en las sesiones y un largo etcétera, significa que la ley a la cual adhiere, representa de gran importancia para funcionaries, empleados y empleadas de la función pública, quienes deben recibir una capacitación obligatoria en materia ambiental.
La ley Yolanda homenajea a Yolanda Ortiz, quien nació en Tucumán en 1923. Se graduó en Química y fue la primera secretaria de Recursos Naturales y Ambiente Humano de Argentina, Secretaría creada por Juan Domingo Perón en 1973. Replantea a manera de concientización hacia funcionarios públicos, cuál será el pensamiento aspiracional en épocas de cambio climático, el impacto sobre los ecosistemas y los cuerpos, para adecuarnos al Acuerdo de Paris, en reducir los gases nocivos y detener el avance del calentamiento global.
Yolanda Ortiz fue una inspiración durante décadas para el activismo ecologista. Fue la primera mujer en ocupar un cargo político de esa envergadura en Latinoamérica, en promover los principios de la educación ambiental, como ejes transversales, para la construcción de una sociedad consciente y en equilibrio con la naturaleza. En uno de sus últimas conferencias, expresó que “el trabajo de la revolución mental implica la modificación del individualismo atomizante; transformar un ego-ciudadano hacia un eco-ciudadano no es tarea fácil, la temática ambiental no es un problema más, es el problema”.
En la problemática socio ambiental, Argentina logro en las últimas décadas establecer un conjunto de leyes muy progresistas en su contenido, desde la ley de Bosques, la ley de Glaciares, la ley Yolanda, etc y la incansable lucha por establecer la ley de Humedales tan importante en estos tiempos, donde la quema intencional del bosque nativo afecta de manera considerable, y la protección de estos ambientes únicos, representaría un avance en materia de defender los territorios y sus ecosistemas.
Es conveniente informar sobre la situación actual en temáticas ecologistas, promover un camino hacia el desarrollo sustentable o hacia un desarrollo regenerativo, como un proceso de “implicar una ingeniería reconstructiva y un proceso de maduración de nuestra propia especie para a ser miembros responsables de la comunidad de la vida”. Esto significaría un arduo trabajo en funcionarios públicos para establecer un compromiso hacia el presente y el futuro de la vida, en nuestro entorno y con los demás seres y sentires.


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