PUREZA 0000


Por Juan Carlos Di Lullo.
Ricardo Bussi, hijo del genocida condenado y heredero de su espacio político provincial, declaró que está en su voluntad "resignar posiciones" en el empeño de formar un frente electoral capaz de desplazar al peronismo local.

El legislador había subordinado su presencia en ese espacio (conformado en lamentable alianza con los otrora radicales Mariano Campero y Roberto Sánchez) a la exclusión terminante de cualquier dirigente peronista. La posibilidad de incluir al intendente de la capital, Germán Alfaro (peronista, alperovichista y macrista, en ese orden cronológico), hace que el portador del infausto apellido haya revisado su postura inicial de conformar "un espacio puro que no contenga al peronismo".

El opaco legislador, cuya irresponsable actitud produjo varios contagios al comienzo de la pandemia, quien con conceptos retrógrados lideró la oposición a que la Provincia adhiera a la Ley Micaela y sobre quien todavía pesa una no aclarada denuncia por abuso sexual y usurpación de identidad, provoca escozor al erigirse en árbitro de la "pureza" política y auditor de la legitimidad electoral de sus comprovincianos.

Involuntaria e inesperadamente, Bussi regaló un elogio a sus adversarios, porque bienaventurado sea el peronismo si no alcanza los niveles de pureza requeridos en la retorcida escala de valores del legislador heredero.

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