Por Daniel Yepes. Sin duda una buena noticia, frente a tanta pálida social producto de la pandemia. Pero al mismo tiempo, el caso Maia muestra un patetismo no exento de sensiblería barata e hipócrita, por parte del "argentino medio".
Acentuada sobre todo por gran parte de los medios, que competían no por informar, sino por llevarse el gran premio a la truculencia sensacionalista. Se podían observar lágrimas, abrazos y llantos porque la encontraron "viva".
Ahora, digo, a cuántos de esos "efusivos" les interesaba realmente la terrible vida cotidiana de esta niñita y de miles de niños argentinos sumergidos en la pobreza y la marginalidad más destructiva. Acaso era "vida" la que llevaba está chiquita, en esa anónima intemperie? O era la crónica anunciada de una lenta y penosa muerte civil, la que le esperaba, como le esperan a miles y miles de nuestros niños, consumidos por la marginalidad y desesperanza.
A mí personalmente me da asco la sensibleria barata, individualista y pequeñoburguesa de ese "argentino medio", que aplaude, llora y se abraza cuando la encuentran a la nena, pero le importa un culo el destino cotidiano de miles y miles de Maias.
Solo lloran para saciar su propio individualismo y no porque tengan compromiso serio y militante con la solidaridad social y la defensa de los desposeídos. He visto abrazarse está mañana a cada boludo celebrando este hecho como si fuera un triunfo deportivo, que no puedo dejar de escribir estas líneas.


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