Frene, Jaldo. O, Frenen a Jaldo


Por Javier Ernesto Guardia Bosñak | El Yunke - Nacional; Popular y Feminista.
  La crisis política e institucional que se desató en la Provincia de Tucumán, generada por el actual Vicegobernador y Presidente de la Legislatura Provincial, Cr. Osvaldo Jaldo, lejos de ser un asunto relacionado con la Interna Partidaria del Justicialismo, debe entendérsela y atendérsela, como un problema que atañe al propio Frente de Todos, en su conjunto y diversidad.

Vencer en las Urnas a la CEOcracia neoliberal de Cambiemos - esa que además también había abierto las puertas a un humillante neocoloniage versión Siglo XXI - requirió de un gran esfuerzo por parte del Kirchnerismo y su Conductora Cristina; por parte de Alberto Fernández; por parte del Frente Renovador de Sergio Massa y, en última instancia, por parte del Peronismo Oficial de las Provincias y de la CGT.

Tan grande y fuerte era (y es) el Poder de la Derecha Criolla y sus tentáculos (Mediático; Judicial; Financiero; Policial y Militar; Religioso; de Inteligencia y Espionaje; de Buitres Locales y Extranjeros; de Oligarquías y Complejo Agroexportador), que el Frente de Todos requirió del criterio y responsabilidad de sus integrantes, para construir una alternativa electoral y de gobierno, desde denominadores comunes innegables e indiscutibles, como por ejemplo, el de identificar al Enemigo único del Frente y de Todos; Todas y Todes. 

Reitero: si, por entonces, la discusión se centraba en las enormes Diferencias que existían y existen - por ejemplo - entre Cristina Fernández y Sergio Massa, no se habría Construido absolutamente nada. Contrariamente, las Coincidencias tuvieron el lugar que se merecían y se logró ganar el Gobierno. 

En ese contexto, nuestro Frente se Construyó sobre la Unidad de Ciudadanxs; de Compañerxs; de Correligionarixs y de Camaradas. Trascendió al Peronismo y a la poderosa Liga de Gobernadores, que fue vital para asegurar el triunfo del 2019.

Pero es evidente que esta lectura no es compartida por el Vicegobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, quien - en su descontrolada ambición por ostentar el máximo de Poder Feudo Estatal posible - viene mostrando gestos y acciones, que deben preocupar al Frente de Todos. A saber:

1) Cada vez que pudo, generó conflictos en Concejos Deliberantes de distintos Municipios de Tucumán y no para dividir o debilitar a la Oposición, sino al Peronismo mismo. 

2) No tuvo reparos en codearse con lo más reaccionario y conservador de la Provincia, para ir en contra hasta de Políticas impulsadas por el gobierno Nacional de Alberto Fernández y de Cristina Fernández.

3) En su rol de Presidente de la Legislatura, permitió reivindicaciones al Operativo Independencia y hasta la jura de un Legislador honrando a un genocida condenado - como lo fue Antonio Domingo Bussi - demostrando una peligrosa adhesión al negacionismo histórico.

4) Cuando aún faltan tres largos años para una nueva Elección Provincial y, en su intención por eliminar políticamente a posibles adversarios del 2023, culmina su peligroso raid individualista, imponiendo una elección del Defensor del Pueblo, aliándose al Macrismo y al Bussismo, continuadores de la pata civil y militar de la Dictadura y del Neoliberalismo; del antipueblo y del antiperonismo.

Su accionar pone en riesgo al necesario triunfo que el Frente de Todos debe lograr en este 2021 en el Distrito Tucumán (al igual que en todo el país), porque no solo divide al Oficialismo, sino que - además - le regala un inesperado tubo de oxigeno a la Oposición Tucumana, que venía dispersa; sin ideas y sin capacidad para generar hechos políticos.

Jaldo debe frenarse o Jaldo debe ser frenado. Jaldo debe entender que el Proyecto siempre será más importante que los individuos. Jaldo debe recordar que - por divisionismos como el que él promueve y como el que él generó - el Bussismo gobernó Tucumán en plena Democracia y en pleno neoliberalismo Menemista, del que fue discípulo y fundamentalista, para dejar una Provincia incendiada; endeudada; insegura e indigna, por haber votado a un asesino. 

Son temas y asuntos que Jaldo debiera recordar. O quizás lo recuerda y, por aquellos tiempos, se sintió muy cómodo. De ser así, el Frente de Todos, no es su Espacio. 

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