Por Rafael Gor, profesor de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UNT. En todo el mundo, los mercados son parte de la identidad de los pueblos. El Mercado del Norte no es una excepciĂ³n, el edificio es parte del patrimonio arquitectĂ³nico de la ciudad y su vida interior es reflejo de nuestra cultura.
El edificio, de los años '40, es estudiado como ejemplo de la arquitectura de esa época por su modernidad y su estilo.
Desde los años '90, estĂ¡ oficialmente "a cargo" de la Municipalidad de San Miguel de TucumĂ¡n. Desde hace dĂ©cadas, las distintas gestiones municipales estuvieron "a cargo" del abandono, de la misma forma que se abandonĂ³ el cuidado de todo el patrimonio arquitectĂ³nico de la ciudad. Hemos presenciado la permanente demoliciĂ³n de nuestra memoria, en manos de gestiones privadas.
El abandono de Ă©ste edificio es premeditado. Se busca desde hace mucho, que se deteriore lo suficiente para que sea justificable su demoliciĂ³n para permitir un negocio inmobiliario.
Sucesivos gobiernos municipales vienen destruyendo la ciudad bajo el eufemismo de "modernizarla".
La municipalidad nos quiere hacer creer que el edificio es irreparable. No conocen los conceptos de "mantener", "preservar" o "recuperar", solamente manejan el lenguaje de los negocios y cuando emprenden obras lo hacen con la mayor ineptitud imaginable.
Vienen a mi memoria el estado del Palacio de los deportes, de la ex terminal de Ă³mnibus, las desertificadas peatonales, los parques y plazas invadidas por edificios, la eterna obra de plaza Independencia, por nombrar poquĂsimos ejemplos.
Alfaro no es el primero en esta lĂnea pero es el peor, sin dudas.
No dejemos que la Municipalidad elimine el Mercado y sobre todo que empuje a la calle a todas las familias que dependen de esa fuente de trabajo.


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