Por Javier Gerez. El sistema de transporte público de la Provincia atraviesa un proceso de descomposición que la intransigencia de los empresarios del sector sólo contribuye a acelerar. Ante cada nueva medida de fuerza de los choferes, los acuerdos que se logra alcanzar con el Estado constituyen tan sólo medidas provisorias que permiten acceder temporalmente a un servicio precario, hasta que el mismo conflicto de fondo vuelve a estallar. No resulta casual por ello que en distintos puntos empiecen a replicarse métodos alternativos que buscan garantizar a los usuarios el derecho básico a trasladarse, entre los cuales la experiencia del Ecobus de Tafí Viejo resulta indudablemente pionera.
A partir del paro de UTA que rige por estos días, los municipios de la Capital y de Banda del Río Salí han comenzado a ensayar servicios de transporte propios, con circuitos y frecuencias determinados, a un costo de 50 pesos en el primer caso, y gratuito en el segundo. Mientras que tales iniciativas se encuentran en una etapa de prueba y, por el momento, se presentan sólo como servicios de contingencia para casos de huelga, el EcoBus taficeño se halla plenamente consolidado y ofrece un servicio permanente a los vecinos de ese municipio. Y, como es sabido, marca otra diferencia fundamental al utilizar solamente biodiesel, combustible elaborado en base al aceite vegetal procesado en la planta del CIAT, que reduce sensiblemente la emisión de residuos contaminantes al ambiente.
De este modo, en los últimos días, en sus recorridos entre Tafí Viejo y Capital estos colectivos y combis han trasladado a unas mil personas a sus lugares de trabajo, según informaron fuentes oficiales. Por ello, tampoco resulta casual que las protestas y cortes de accesos resueltos por los sindicatos se hayan concentrado sobre esa ciudad, sitiándola virtualmente, perjudicando y violentando a quienes deben movilizarse para cumplir con sus obligaciones, como ocurrió el pasado miércoles.
Dicha conducta delictiva, así como la presión del empresariado y de los bloques políticos alineados con él, no hace más que subrayar la necesidad de un cambio estructural en la diagramación del sistema, a estas alturas ya inviable, y en el cual el Estado debe cumplir un papel central. En este sentido, la del Ecobus no debe contemplarse como una empresa aislada o excluyente sino como uno de los caminos posibles a seguir en beneficio del conjunto de la ciudadanía.


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