Editorial del Jueves 12 de agosto de 2021: Por las Plazas con las Madres


Por Sara Mrad.
 Estamos comenzando "Por las Plazas con las Madres", programa de la Asociación Madres de Plaza de Mayo filial Tucumán,  que hacemos cada  jueves. 

Es, en este programa, en donde nuestros pasos se transforman en palabras mientras vamos caminando hacia ese horizonte esperanzado que es la construcción de una sociedad más justa, más igualitaria, en donde  nuestros derechos no sean vulnerados, sobre todo el derecho a la vida digna.

" Donde hay una necesidad nace un derecho", nos decía nuestra entrañable Evita.

 Hoy, en tiempos en que crece la precariedad de la vida   por  designios de las clases económicamente enriquecidas, son demasiados los derechos quebrantados. Clases dominantes a los no los estremece el frío desgarrador de los estómagos vacíos.

 Cuando la necesidad es el alimento, el abrigo, el refugio en un ambiente tibio y limpio, el derecho es la ternura que la justicia social necesariamente debe resguardar.

Pienso en esto mientras asoma el próximo domingo que se celebra el día del niño. Muchos niños y niñas estarán felices. Pero pienso también en aquellas niñas y aquellos niños, pienso en esos tres de cada cuatro (según un informe de la UCA) que ni siquiera tendrán la posibilidad de acercarse al sustento cotidiano empujados al abismo de la intemperie y la vulnerabilidad de la vida.

 Pero pienso también en aquellas mujeres y aquellos hombre que, a pesar del desgarro por la violencia de la pobreza, hacen crecer sus brazos para abrazar, para contener a la infancia y a la adolescencia condenada a subsistir en los bordes de la vida, a quienes los Derechos de las Niñas, Niños  y Adolescentes sólo los roza casi como al descuido. Hombres y mujeres que agitan sus cuerpos y  aceleran sus pasos para que en sus barrios esos niños y esas niñas estén felices, aunque fuera por un día.

 Vaya nuestro reconocimiento a aquellos habitantes anónimos de los barrios empobrecidos que a fuerza de voluntad y tenacidad sostienen esos comedores o merenderos, a aquellos habitantes del amor y la solidaridad, que quizá atribuyan la desgracia de sus carencias al destino que les tocó vivir...Y que quizá ni siquiera  entiendan que sus vidas han sido cruelmente planificadas por los hacedores del odio y la explotación.

Pienso en ellas y en ellos. Y pienso en Nuestras Hijas y Nuestros Hijos...

 Las Madres, que somos obstinadas porque nacimos y crecimos en ese  regazo irredento y revolucionario, no descansaremos hasta que logremos esa tan ansiada justicia social. Porque como decía nuestra amada Evita "Donde hay una necesidad nace un derecho.

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