Una máxima peronista expresa: “Primero la Patria, después el movimiento y luego los hombres”, en Tucumán, en el marco de las próximas elecciones, esto no se cumple.
Sucede que el vicegobernador Osvaldo Jaldo, en medio de una de las pandemias más difíciles que le tocó pasar a la humanidad, decidió armar una interna en el seno del peronismo, a solo un año y medio del comienzo de la nueva gestión del gobernador Juan Manzur.
El 12 de septiembre se realizará en todo el país las elecciones de los candidatos que serán parte de las listas definitivas, es decir las Primarias Abiertas Simultaneas y Obligatorias (PASO). Cada ciudadano irá al cuarto oscuro y votará la interna de cada partido. De esta manera, los ganadores se repartirán los lugares en las listas definitivas para elegir diputados nacionales y senadores, en las elecciones del 14 de noviembre.
En Tucumán se renuevan tres bancas de senadores que actualmente están en manos de José Alperovich (PJ), Beatriz Mirkin (PJ) y Silvia Elías de Pérez (JxC); y cuatro de diputados: Pablo Yedlin (PJ), José Cano (JxC), Gladys Medina (PJ) y Mabel Carrizo (PJ).
En este cuadro, Manzur solo tiene como aliado de confianza a Yedlin, quien es actual precandidato a senador. Mirkin y Alperovich no responden al gobernador, mientras que Medina y Carrizo simpatizan con Jaldo. Sin embargo, hasta hace pocos meses eran parte de un mismo proyecto, que hoy y hasta nuevo aviso, está quebrado.
Decisión precipitada
La disputa entre el gobernador y Jaldo viene resonando desde principios de marzo pasado, cuando se produjo un quiebre en el bloque peronista de la Legislatura provincial, tras diferencias que se plantearon entre ambos por la elección de un nuevo Defensor del Pueblo. De este modo, se conformó el bloque Peronismo Verdadero (Jaldo) y Lealtad Peronista (Manzur), que hoy son los espacios que competirán en las PASO.
La pregunta que surge es ¿por qué se quebró la sociedad que gobierna Tucumán? Evidentemente Jaldo se adelantó en los tiempos electorales. Su ambición por ocupar el sillón de Lucas Córdoba hizo que dos años y medio antes de la elección a gobernador arme una interna que dejó desconcertado a todo el arco político. Legisladores, intendentes y delegados comunales, debieron tomar partido por uno u otro lado. Lógicamente que la mayoría decidió apoyar a Manzur, quien, además, es el presidente del PJ local y vicepresidente a nivel nacional. Simplemente, reconocen en él al único conductor, tal como lo enseña cualquier manual de peronismo básico.
Por si esto no fuera poco, el presidente de la Legislatura no tuvo mejor idea que apostar a la división en el marco de la pandemia por el coronavirus. Un hecho mundial que generó en la sociedad mucho dolor, pérdidas e incertidumbre.
Teniendo en cuenta las elecciones del 2019, el peronismo deberá disputarse un electorado de más de 500 mil personas. Todo indica que la fuerza liderada por Manzur ganará las Primarias, el punto es por cuánto porcentaje sobre su ex socio político.
En caso de que esto ocurra, ¿se cumplirá otra de las máximas peronistas: “El que gana conduce y el que pierde acompaña”?

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