Por Juan Carlos Di Lullo. En una charla absolutamente distendida y con el tono descontracturado y provocativo propio de las redes, la precandidata Victoria Tolosa Paz le sigue el juego a Pedro Rosemblat (El Cadete) mientras hablan del encierro de los jóvenes en pandemia y la perspectiva de apertura con la llegada de la primavera y el avance de la vacunación. "¡Quieren coger!", dispara Rosemblat, y Victoria replica rápidamente que "en el peronismo siempre se garchó". Entre risas, completa la idea: "Nosotros vinimos para hacer posible la felicidad de un pueblo y la grandeza de una patria, y no hay felicidad de un pueblo sin garchar". Y remata: "Somos seres humanos, nos gusta gozar, nos gusta divertirnos”.
Para poder reaccionar anacrónicamente y con mala fe, desde la oposición comenzaron por recortar y descontextualizar el diálogo y usaron como bandera de campaña la frase que contiene el vocablo "garchó", en boca de (¡horror e ignominia!) una mujer. Una mujer peronista.
María Eugenia Vidal se apuró en sobreactuar una respuesta: "¿De verdad creen que los jóvenes los van a votar por eso? Dejemos que ellos se ocupen de su sexualidad, nosotros tenemos que encargarnos de que tengan trabajo digno y educación de calidad", dijo una de las principales figuras de un gobierno que durante cuatro años destruyó el trabajo digno y desinvirtió fuertemente en educación, ciencia y tecnología. Y tranquila, Mariu, los jóvenes no necesitan que les des permiso para ocuparse de su sexualidad. No iba por ahí la cuestión.
Laura Di Marco, desde el búnker opositor en el que se ha convertido La Nación, la pifió peor aún. Tomó parcialmente la afirmación de Tolosa e infirió: "O sea: los no peronistas no sólo no gozan sino que tampoco son seres humanos". Cualquier profesor de Lógica del secundario sufriría un acceso de tos ante esta confusión básica de doña Laura: Tolosa afirma que los peronistas garchan, gozan y se divierten, pero no excluye a los no peronistas de ese conjunto... de hecho, amplía el concepto a todo un pueblo que quiere ser feliz. Peronista o no.
Hay que tener vinagre en las venas en vez de sangre para buscar una resonancia politicamente discriminatoria en la afirmación de Victoria.
Pero Di Marco va más alla: "La técnica es quitarle humanidad al 'enemigo'. En Cuba son los 'gusanos', para el nazismo el pueblo judío no era humano y por eso podían masacrarlo. 'La patria es el otro' mientras piense como yo. Está claro que la 'antipatria' no garcha".
Epa, Laura. No era para tanto. No fue un planteo geopolítico ni una sugerencia genocida. Fue simplemente una apreciación descontracturada en una charla con youtubers.
Perdón, don William, pero voy a reformular libremente el famoso parlamento de Hamlet que usted escribió hace cuatro siglos porque me parece que cierra muy bien la idea: "To garch or not to garch; that is the question".


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